Imagen irónica banquero

Gracias por salvarnos de la Banca

Publicado por

Una reflexión sobre las sentencias y los despropósitos políticos

Antes de ayer leía la sentencia en la que el Tribunal Supremo ha dictaminado que quien debe abonar el impuesto sobre actos jurídicos documentados en las escrituras públicas de préstamo con garantía hipotecaria es la entidad prestamista, no quien recibe el préstamo. Con esto, la Sala Tercera del Tribunal Supremo (Sección Segunda) modifica su jurisprudencia anterior.

Después escuchaba unas declaraciones de políticos, de esos que tienen las manos “moradas” de tanto aplaudir despropósitos, que decían que ya le habían perdonado en otro momento muchos miles de millones a la Banca y que ahora es el momento de recuperar lo que nos deben.

Ayer leía otra sentencia en la que Supremo rechaza que se reclamen impuestos retroactivos, en la que la Sala de lo Contencioso-Administrativo se apoyaba en el principio de confianza legítima con la Administración ante una reclamación de la Hacienda de País Vasco contra un empresario.

Hoy leo en la prensa que la ministra de Justicia, Dolores Delgado, ha anunciado que su departamento ya trabaja en varias medidas para solventar ese colapso que sufren los Juzgados ante tanta reclamación, entre ellas imponer sanciones a los bancos que acudan a la vía judicial únicamente con la finalidad de dilatar las devoluciones a los consumidores afectados.

¡Qué maravilla, no sé si se puede estar más contento! Siento, por fin, cómo se defienden nuestros intereses, veo cómo, por fin, se cierra el cerco a la banca y creo que ahora sí que está cercano el final de esos banqueros explotadores, orondos, que fuman esos puros tan enormes.

Un “bravo” para esos elevados intelectuales por tanta buena noticia, qué abnegación la de esta casta que no ha regateado esfuerzos en un prolongado acoso que ya va dando sus frutos. Una perseverancia digna de elogio y emulación que está consiguiendo minar la capacidad de supervivencia de esos bancos abusadores que no han traído sino la desgracia a nuestra sociedad.

LadrónGracias a que la cultura financiera de nuestro país es elevada no hemos caído en la trampa de creer la historia que nos pretenden enseñar. NO, no es cierto que en la España de la post-guerra el sector bancario fuera un colaborador inestimable en el desarrollo español a través de la banca oficial (Bco. Crédito Industrial, Bco. Hipotecario de España, Bco. de Crédito Local, Bco. de Crédito a la Construcción y Bco. Exterior de España).

NO, no es cierto lo que nos quieren vender de que los agricultores españoles pudieron llevar a cabo su revolución agrícola con la financiación para la modernización de la industria agraria con todo tipo de maquinarias e infraestructuras por parte de los bancos privados, las Cajas de Ahorro y las Cajas Rurales. Ni que la industria, en las administraciones o en la obra pública se desarrollara gracias a la financiación privada que se puso a su disposición. Por supuesto que nada de ese crecimiento tuvo que ver la banca, todo fue a costa del sudor de los trabajadores y a pesar de las barreras de los banqueros explotadores.

Si las entidades financieras permitieron, mediante el descuento de letras y los primeros créditos al consumo que nuestros padres pudieran tener acceso a electrodomésticos sin tener que pedir fiado en los comercios, no fue por altruismo sino por llenar sus arcas y hacer cada vez más dependiente a la clase trabajadora.

Han sido precisamente los bancos, sí, esos explotadores, los que han conseguido que una mayoría de españoles nos hayamos convertido en propietarios de viviendas, vulgares capitalistas, burgueses, en contra de nuestros deseos y nuestros principios.

También, movidos por su egoísmo sin límites han financiado a las microempresas en nuestro país, el crecimiento de la mediana y la gran empresa aportándoles circulantes e inversiones, pero lo han hecho solo para ensanchar así sus círculos de influencia y poder sobre el aparato productivo del país.

ironia-dineroAhora, por fin, si conseguimos acabar con la banca explotadora, los partidos y el resto de las fuerzas que tan abnegadamente pelean contra el capitalismo, aportarán mejores capacidades para permitir una mejor canalización de la inversión de capital hacia actividades productivas, como la construcción, la industria, tecnología y la expansión de los mercados y, por tanto, las nuevas fuerzas, que tan valientemente están contribuyendo a acabar con la banca, estarán contribuyendo de forma generosa al progreso de una nueva y próspera sociedad, ofreciendo soluciones, de verdad y sin coste,  para suplir necesidades de vivienda, estudio o trabajo.

Ya se acerca el final de las comisiones, de esas cuentas corrientes, de ahorro y a plazo tan burguesas como inútiles. Ardo en deseos de que dejen de beneficiarse de las domiciliaciones y tener la oportunidad de charlar con mis conciudadanos cuando, dejando un momento mi trabajo, esté en la cola para pagar el recibo de la luz, en la cola para el recibo del agua, la contribución, el teléfono y el resto de necesidades que nos ha creado esa sociedad burguesa a la que nos han empujado los bancos.

¡Qué suerte vamos a tener! Eliminaremos las engorrosas tarjetas de crédito ¡bien! Ya solo pagaremos en efectivo y evitaremos que los bancos se sigan lucrando con sus comisiones. Me encantará volver al fajo de billetes cogido con una goma, como toda la vida de Dios ha hecho mi abuelo y mi padre, ¡qué demonios!

Y, ¿qué decir de las transferencias? Que se fastidien, ya no nos cobrarán más comisiones, siempre hemos tenido el “giro”. Desde pequeño he conocido cómo mis padres utilizaban un giro postal cuando necesitaban enviar dinero. Para qué soportar más el abuso de los explotadores, que, además, lo habían puesto tan sencillo que hasta se podía hacer por Internet, todo ello para que picáramos con mayor facilidad. De verdad, ¡qué malvados!

Y, ¡qué bendición para las empresas! Ya no tendrán que lidiar con los orondos del puro, ni pasar sus complejos e innecesarios análisis de riesgos, siempre sectarios. Seremos ahora los ciudadanos libres los que iremos a las empresas con nuestros ahorros a ofrecerles el circulante necesario para que fabriquen las mercancías que necesitamos.

Sí, seremos ciudadanos participativos porque, además, solo cobraremos los intereses que se consideren justos y, cuando no puedan devolvernos el dinero, seremos comprensivos, exactamente lo contrario de lo que no han sido los banqueros del habano.

¡Qué oportunidad se les abre a los exportadores! Ya no van a necesitar de esos créditos a la exportación ni los documentarios, los empresarios tomarán sus medios de transporte e irán a ver directamente a los otros empresarios extranjeros dándose la mano en señal de acuerdo. Fantástica oportunidad para hacer turismo, ¿cómo no se nos habría ocurrido antes?

Hay que ver cómo nos han estado engañando. Nos han querido hacer ver que la mayor parte de los beneficios que obtiene la banca revierte a la sociedad vía impuestos o a través de los dividendos de las acciones que tenemos muchos particulares a los que, la avidez sin límite de la banca nos ha empujado a comprar, reforzando así nuestro carácter burgués.

A la porra” todos los trabajadores de banca, los acogeremos con cariño en nuestros fondos de desempleo que se nutrirán de alguna forma, ya lo buscaremos. Desde luego NO con el dinero con el que tributan los bancos explotadores, no lo queremos.

camisa fuerzaNo, pienso que no es a mí, creo que son otros colectivos en este país a quienes se les está yendo la “pinza”. Ya en primero de carrera nos enseñaban que la seguridad jurídica es un factor determinante para el desarrollo económico. Y al parecer, para nuestro Tribunal Constitucional, la seguridad jurídica es la suma de certeza, legalidad, jerarquía y publicidad normativa, irretroactividad de las normas no favorables e interdicción de la arbitrariedad, que, en su conjunto, permite promover en el orden jurídico la justicia y la igualdad en libertad.

Considero que no se pueden cambiar las reglas del juego a mitad del partido, no se puede denostar, como se está haciendo, a un sistema financiero, que, con sus errores del pasado y sus cosas por mejorar (que las tiene), es uno de los mejores del mundo.

No es justo que algunos personajes pongan en riesgo un sistema financiero que ha sustentado, y lo sigue haciendo, nuestro tejido económico y que están poniendo en peligro un estado del bienestar que, al menos a los que llevamos más años en el “tajo”, nos ha costado sudor y lágrimas.

Y me despido hasta el día 5 de noviembre.